miércoles, 20 de marzo de 2013

Cuervos...






Estaba en clases y un loco saltaba sobre mí, le rompí los brazos y me puse a llorar. Sentía miedo de todo y la maestra preguntaba sobre el accidente. Yo temblaba y no podía hablar; la habitación oscurecía y todos me miraban.
              Caminaba a mi casa y comencé a levantar la basura que veía en el suelo. Se acercó a mí un muchacho y me caí sobre un charco, pues había llovido mucho. De pronto, un auto se detuvo detrás de mí; era blanco y dentro habían unas chicas de unos dieciséis o diecisiete años.
              Aún no podía hablar y cuando me intente levantar del suelo, el auto comenzó a moverse; se movía sobre mí como si no pudiera verme y puse mis pies en el frente del auto para evitar que me arrollara. Entonces, comenzó a arrastrarme hacia adelante, mientras avanzaba sin darse cuenta de que yo estaba ahí abajo. El agua de la lluvia que había en el pavimento, me ayudaba a no hacerme tanto daño, pero tenía miedo de morir y  no quería seguir ahí. Asi que me acerque un poco al parabrisas para que pudieran verme.
Pero al verme, la chica se asustó y gritó mientras perdía el control del auto y yo lograba escapar. Pero en medio de tanto alboroto, otro auto que venía detrás de mí, se detuvo y luego otro, y otro y otro, logrando así un accidente masivo en el que quedaba atrapada.
             Logré salir de todo eso después de que las chicas del auto blanco me vieron y huyeron de mi rostro inexpresivo y mi falta de palabras. Las seguí, pues en esa dirección quedaba mi casa. Al desviar la mirada al accidente, vi que sobre uno de los autos, había un cuervo. El cuervo me veía fijamente con sus ojos negros y comenzó a gritarme "¡Ayuda! ¡Ayuda!" como si estuviese repitiendo un mensaje. Gire la cabeza en dirección a mi casa, ignorando al cuervo; pero para mi sorpresa, al ver mi casa, vi cientos de cuervos sobre ella...todos ellos gritando "¡Ayuda!".

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