Si lo piensas así, nadie es especial.Si lo piensas así, morirías y
habría alguien para reemplazarte; pero, ¿sabes?, por desgracia el mundo
no es así. Todos estamos aquí por alguna razón y, la sepamos o no,
debemos de seguir aquí hasta que nuestro tiempo se termine naturalmente.
Es una desgracia para muchos y un alivio para otros, pero para mí, es
la única verdad.
Esto, para mí, es un consuelo y una manera de encontrar un lugar
para mí en este mundo tan grande y tan lleno de gente. Mi sueño (por el
momento) es seguir viviendo para cumplir mis metas:
-Ser una gran Cantante.
-Inspirar a alguien.
-Salvar vidas con mis palabras.
-Ayudar y apoyar siempre a la persona que amo.
-Proteger lo que amo y lo que más me importa.
En estos momentos, me siento triste pero no mal. Aprendí (o eso
creo) a hacer de la tristeza un impulso para seguir adelante y algo que
me ayuda a explorar mi mente y a crecer como persona; o por lo menos, es
asi como lo veo yo. De cierta manera, amo esta melancolía que para
muchos es terrible; y no me malentiendan: no soy masoquista o algo
parecido. Yo disfruto de mi dolor, pues éste me acompañó por mucho
tiempo y me supo abrazar con más cuidado y calidez que ningún ser
humano.
La verdad, ahora mismo sólo escribo por escribir y por hacer algo
que disfruto. No me importa si lo lees, o si no te gusta o si te repugna
o si lo vomitas. Lo hago por mí y tal vez por la gente que disfruta
tanto de estos sentimientos que sólo se sienten a través de una lectura
profunda o de un sueño amargo y placentero.
En fin, la verdad es que me he quedado sin nada más que decir.
Gracias por leerme una vez más y hacer de mis palabras algo que valga la
pena.
lunes, 22 de julio de 2013
miércoles, 17 de julio de 2013
Un cuento desde el bosque
Un
viejo árbol y una marioneta rota y moribunda estaban sentados en una
habitación. Estaban completamente solos, donde nadie los podía ver ni
oír, tan sólo con la compañía del otro.
El árbol, viejo y necio, extendió sus ramas en dirección al rostro
de la marioneta y le pidió acercarse pues quería sentir el calor de su
aliento. Hacía mucho frío y el árbol no tenía cómo calentarse, y la
marioneta pronto moriría; pensó que sería fácil robarle lo último que le
quedaba en su interior.
A pesar de la débil voz del viejo árbol y de saber las horribles
intenciones del mismo, ella enseguida se acercó un poco más a su
preciado árbol y sobre él pronunció sus últimas
palabras, extinguiéndose por siempre.
Sigues engañándome y me sigues mintiendo sin piedad, lentamente rodeando mi cuello con tus manos.
viernes, 12 de julio de 2013
El príncipe de la dulce pena
Yo
sé que menti, yo sé que fallé, que te traicioné y que me aleje de
ti vagando en el denso mar de la falsedad de espalda al infinito.
Me puedes matar, me puedes dejar, pero nunca tendrás que te deje de amar. Tú sabes que eres mi otra mitad: mi espiritu gemelo.
Oye, no me olvides.
Oye, para siempre.
Tu nombre en el alma.
Me falta tu mirada, tu sonrisa dulce y tu cuerpo al despertar.
¿Dónde estás? ¿Dónde estás? ¿Dónde vas?
Sé que te perdí cuando resbalé, pero nunca jamás te dejaré de amar. Tú sabes que eres mi otra mitad: mi espiritu gemelo.
Oye, no me olvides.
Oye, para siempre
Tu nombre en el alma.
Me falta tu mirada, tu sonrisa dulce y tu cuerpo al despertar.
¿Dónde estás? ¿Dónde estás? ¿Dónde vas?
Eres invisible.
Eres transparente.
Tu nombre en el alma.
Me falta tu mirada, tu sonrisa dulce y tu cuerpo al despertar
¿Dónde estás? ¿Dónde estás? ¿Dónde vas?
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