miércoles, 17 de julio de 2013

Un cuento desde el bosque


Un viejo árbol y una marioneta rota y moribunda estaban sentados en una habitación. Estaban completamente solos, donde nadie los podía ver ni oír, tan sólo con la compañía del otro. 
      El árbol, viejo y necio, extendió sus ramas en dirección al rostro de la marioneta y le pidió acercarse pues quería sentir el calor de su aliento. Hacía mucho frío y el árbol no tenía cómo calentarse, y la marioneta pronto moriría; pensó que sería fácil robarle lo último que le quedaba en su interior.
      A pesar de la débil voz del viejo árbol y de saber las horribles intenciones del mismo, ella enseguida se acercó un poco más a su preciado árbol y sobre él pronunció sus últimas palabras, extinguiéndose por siempre.
 
 
 
 
Sigues engañándome y me sigues mintiendo sin piedad, lentamente rodeando mi cuello con tus manos.

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