martes, 20 de agosto de 2013

Una noche de finos placeres

Sus gemidos. ¡Ah! Sus terribles gemidos que nunca olvidaré.
Mis manos exhalaban un pútrido olor a muerte
y tus labios helados se pintaban de un rojo carmesí.

                                                                   Gemidos suaves y ahogados en el más exquisito éxtasis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario