lunes, 9 de junio de 2014

Experiencias de viajero



Destrucción, como bruja uno tiene que controlarse demasiado para no hacerles cosas horribles a los demás, desencadenando tristezas, dolor decepciones e incluso coraje en la pobre naturaleza en forma de lluvia. Al momento de mi ascenso de nuevo a Vermelha, tuve que hacerlo, pues el reino vecino estaba infectado.
El mundo como dije antes es un lugar irresponsable y malo, y lo comprobé. Las personas al final no valen la pena, uno ve cosas horribles, asquerosas, tan parecido a Sodoma y Gomorra, que uno se pregunta ¿Por qué Dios no nos destruye?
El día de ayer tuve la impresión, espero que certera de este tipo de acontecimientos. En mi mano tenía una rosa, una rosa blanca hermosa y tímida que no quería florecer, en mi mente se escuchaba la melodía sombría del fin del mundo, el crujir de dientes, los lamentos y las trompetas anunciando el devastador final. La rosa tímida, se escondía en mi mano, parecía que me decía que la protegiera, el paramo por el que anduvimos, estaba sucio con desechos humanos entre otras cosas, los humanos que venían a mi alrededor, estaban igual o peor que el paramo igual de sucios y asquerosas (pero uno que puede hacer, esa raza mortal es tan extraña) así que me decidí a destruir de una vez por todas todo. Con fuego todo se podía purificar, sin embargo esa rosa, no quería que fuera destruida, tenia buenos sentimientos por ella,  olía tan bien, se sentía tan bien… Que los salvo a todos. Solo hice que lloviera porque ella quería agua, quería sentirse fresca y feliz, no le importo la inmundicia alrededor. Y cumplí con sus caprichos, deje a todos en paz, y ella se veía tan feliz y satisfecha.
Pensamientos de un Dios. Sir Althalos me dijo que tal vez esa rosa era yo. Pero en la mira de un Dios. Yo no lo creo, hay cosas hermosas, puras, y sobretodo hay mas rosas. Dios ha de amar tanto a esas rosas, que por eso no nos destruye en este momento.
A mi regreso vi dos rosas, Aslan me recibió con un hermoso brinco y me empezó a lamber. Es un ser adorable. Y escuche a Sir Althalos, me calmo tanto que en tres días que no había dormido, quede consumida en un hermoso sueño.
                                                                                                                             Atentamente                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           Anat, Rey Vermelha

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