Gracias, en
verdad, gracias a todos y cada uno de los maravillosos entes que
conforman mi mundo, mi espacio, mi ser y mi esencia. Gracias a todos por
colmar mi vida de milagros diarios y de sonrisas infinitas a lo largo
del día. Numeritos
bailarines, colores que cantan, nombres, cosas, basura, llámense como
quieran pero para mí siempre serán lo mismo: Lo más preciado en el
mundo.
Es verdad que por acá el viento está cambiando, pero les aseguro que es una señal del éxtasis que está por venir.
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