martes, 29 de septiembre de 2015

Y alli estaba...



Y así acechaba la sombra detrás de mí, con esa galantería que solo ella sabía.
Si, se alimentaba de mí, no dejaba de succionar los sentimientos de mi corazón, le encantaba, era su platillo favorito.
Me amaba y tal vez yo también la amaba porque no le dejaba ir, le acariciaba y sentía como  ese tipo de personas que detestan tener mascotas, pero cuando una toca a su puerta, herida y mallugada, la mantiene, la cuida y se encariña de ella, esa mascota que dijiste nunca tener porque odiabas limpiar y que ensuciara, ahora la tienes, y la odias y quieres al mismo tiempo. Te resulta una molestia, pero no sabes cómo vivir sin ella ahora.
Así era mi querido Kumver, la sombra que llego para quedarse. Mi amante, mi protector y al mismo tiempo mi devastador.
¿Hasta cuándo te irás mi amor?, mi dulce pena, mi placer sufrido.
Y así están las cosas en Vermelha.

Con cariño para Alec.

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