Rebeld Girl
Su presencia la había irritado, pero también pudo constatar que ya no le dolía verlo. Él se había convertido en un pequeño punto en el horizonte, una pequeña interferencia en su vida.
Las había peores.
Pero de pronto deseó haber tenido el coraje de acercarse y saludarlo.
O tal vez de romperle las piernas. No estaba segura.
Fuera como fuese, se apoderó de ella una repentina curiosidad por saber en qué andaba metido.
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