sábado, 10 de noviembre de 2012

Él es tú

Entonces, intente seguirla, pero era muy tarde; ya me habían detenido con todas sus cadenas. Me gritaban que debía guardar silencio o entonces él despertaría y decidí callar y dejar que me llevaran con ellos.

            Al amanecer, lo único que pude ver fue la sonrisa enorme de la luna. Yo sabía que ella me odiaba, sin embargo, verla sonreír así por mi dolor era simplemente desgarrante. No podía llorar por más que lo deseaba; se habían llevado mis lágrimas pero por dentro no hacía más que sufrir. [...]


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