–Estás...bien?– le pregunté preocupado.
Su
rostro estaba pálido ahora y dibujaba en ella una melancólica sonrisa.
Parecía estar mas tranquila; de hecho, ahora se veía feliz, como si su
corazón se rompiera de felicidad.
–La vida es blanca.–dijo suavemente. –Kane, hoy abrí los ojos y me di cuenta...estoy viva.
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