Tus manos calientes y las mías por congelar. La lluvia está cayendo y no nos puede tocar.
Son tus ojos negros o tu pelo tal vez, pero hay algo en ti que no puedo sacar de mi mente.
Tus labios recorriendo mi cuello y vas mordiendo el corazón. Desintoxica mi cuerpo.
En esta tarde de otoño voy a dejar el dolor. Quisiera vivir por siempre en el invierno del alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario