sábado, 26 de octubre de 2013

La venganza del árbol podrido

Te sofoca: te sofoca en su recuerdo, te sofoca en el pasado, te sofoca en el presente.
Se secan las hojas, se seca el cristal; van cayendo lentamente las alegrías del árbol.
 Adelante, dale de comer; déjale matar un par de cuervos y sus cuerpos engullir.
Sus ramas se te acercan y te toman sin siquiera preguntar. Míralo: es tu final.
Ahora eres tú la presa. La única belleza verdadera es la que da sin recibir.
¡Ah! Tus gritos y tus gritos...¡Cállalos! ¡Cállate y muerete de una vez!
Borra tu sonrisa falsa. Borra tus lágrimas que recuerdan soledad.
No lograrás sobrevivir, aleja esa luz de tus manos de papel.
La sangre ya no corre por tú pálida y monstruosa piel.
Ríe, ríe ahora que te encontré. Ríe mientras lloras.
Siéntelo. Siente el hielo de la soledad a la que
has condenado a este viejo y roto árbol.
Bailan las flores, bailan colores. Baila.
Si tus restos ya marchitos logran 
alcanzar el sol, tus ojos y tu 
cuerpo no responderían.
Éste es tu castigo.
Estás solo.
09-RED

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