Al abrir los
ojos, noté que era de noche. A pesar de la oscuridad en la habitación,
podía ver su silueta iluminada por las estrellas.
Me
vio directamente a los ojos, y yo le vi también. En mi corazón hubo un
silencio perfecto y hermoso. Le dije que no podía seguir aquí y asintió
mientras me abrazaba cuidadosamente.
Ese fue el día en que morimos los dos. ¿Iba a haber un dia en el que las cadenas nos atarán con fuerza e impedirán que nos alejemos?Sera un sueño, lo sé; pero aveces escucho su risa haciendo eco en las paredes...

No hay comentarios:
Publicar un comentario