Sentada en mi piedra, amarrada a mi soledad, contemplando el vacío de mis propios ojos.
Mis palabras suenan vacías y no siento tu cuerpo a mi lado. Estoy perdiendo todo.
Los pierdo a todos; y aunque sé bien que es mi culpa, no me gustaría pensar.
Me odio y no es tu culpa, pero creo poder odiarte a ti también. Me voy.
Abandono este universo y pensamiento del demonio. Seré más libre.
No quiero regresar aquí y quedarme con el corazón destrozado.
Me rompes poco a poco, arrancándome un pedazo más.
Deja de matarme. Deja de vivir tu vida. Egoísmo.
Tengo que dejarte ir. Tengo que dejarte.
Mi alma ruega liberarse y mientras
mi corazón pide más cadenas.
Amárrame las manos y
déjame quedarme
por siempre
junto a
ti.

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