Los huesos amortiguarían mi caída si te vas.
¿Cuánto tiempo pasará de aquí en adelante?
Cierro los ojos, no despierto, el tiempo pasa lento.
Extiendo la mano y encuentro tu cuerpo: te veo, te siento...
¿Cuántas veces podré ver tu sonrisa asomarse tímidamente?
¿Cuántas lágrimas veré caer? ¿Cómo es que tan fácil me llega a doler?
Siento miedo, mi cuerpo se hace más pesado y comienzo a temblar.
Tengo miedo de ti, de tus ojos, de tus labios, de tus manos.
Me hago a un lado porque sé que el fuego quema....
Vuelvo a acercarme, siento tu calor; sonrío.
Ya no puedo pensar en nadie más.

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